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Anticoaching: Verdades incómodas que debes saber

En el artículo de hoy, voy a dedicar un espacio a hacer de “anticoach”. Es decir, a explicarte que no todo tiene por qué ser de color de rosa. Y es que, en algunas ocasiones, conviene tener este otro enfoque, para bajar a la cruda realidad.

Por supuesto, este artículo no tiene por objetivo que dejes de esforzarte en el trabajo que desempeñas en tu tienda online en Shopify, sino mostrarte una perspectiva que, en algunas ocasiones, los emprendedores tendemos a pensar.

Tómate este artículo como un angelito en el hombro que te recuerda en qué mundo vives y cómo es la realidad, más allá de tus objetivos y sueños, que son muy importantes, pero no son todo lo que hay que tener en cuenta.

 

No es necesario ser el mejor

El primer mensaje que te quiero dar como Anticoach es que no es necesario ser el mejor en algo, y, probablemente, no sea recomendable serlo (aunque puede que me equivoque, puesto que yo no soy el mejor en nada, que yo sepa).

Ten en cuenta que, en el mundo, somos 7 mil millones de personas, y, por más que busques, no hay tantos oficios. Apenas hay unos cientos. Por lo tanto, habrá millones de personas que no puedan ser el mejor en algo.

Y, probablemente, tú estés entre esos millones. Tú, yo, y la inmensa mayoría de las personas. Quienes puedan ser los mejores en algo, son los menos, así que, cuando antes interiorices esto, mejor.

Pero… ¿Acaso es necesario ser el mejor en algo?

Las empresas, en general, no contratan al mejor en algo. Y tampoco hace falta ser el mejor en algo para crear una gran empresa. No es necesario ser el mejor, porque, si lo fuera, la historia sería dictada por apenas unos cientos de personas. Y no es así.

No necesitas ser el mejor, y, además, puede que intentar serlo te acabe generando unos quebraderos de cabeza que no te compensen.

Sí, sé que leer esto es poco habitual. Pero, como te digo, soy el Anticoach.

Si ser el mejor te va a generar muchos dolores de cabeza, mejor quédate en el puesto cuatro o cinco, y deja pasar a los que quieren pelearse por el primer puesto. Ganarás en salud y en felicidad, y no notarás una gran diferencia en tu nivel de vida.

 

No debes estar feliz a cada momento

Otra de las máximas del coaching es la que dicta que seas feliz, que seas la mejor versión de ti mismo, y otras tantas frases hechas que son completamente vacías. Y mi papel como Anticoach es avisarte de que, no, no debes estar feliz en todo momento.

Sé que, de primeras, esto te va a resultar chocante. Pero, cuando lo leas por segunda vez, vas a respirar aliviado. ¿Verdad que ha sucedido así?

Vivimos en una sociedad en la que, en todos los anuncios, la gente sale sonriendo, en las redes sociales, la gente sube fotos de lo felices que son, el mundo parece que te obliga a ser feliz… Y es un auténtico apuro. Qué estrés por ser feliz.

Hay días que te levantas con el pie izquierdo y piensas “ojalá pudiera quedarme todo el día en la cama”. ¡Y está bien que así sea! No es necesario ser feliz a cada momento. El cuerpo es sabio y, si se siente mal, no tienes que luchar contra él.

Por no hablar de los momentos en los que sucede una tragedia. Es evidente que no puedes estar feliz en esos momentos, por mucho que la televisión te diga que lo estés.

No se puede y no se debe estar feliz a cada momento. Cuando estés triste, no trates de evitarlo. Llora tus penas y, al día siguiente, si tu cuerpo ya está más tranquilo, tómate la licencia de ser feliz. Pero no te veas obligado a ello por la sociedad en la que vives.

 

Puedes no tener talento para hacer lo que amas

El punto tres del anticoaching puede resultarte doloroso: Puedes no tener talento para hacer lo que amas.

Sí, puede encantarte cantar, y tener una voz horrible. Puede encantarte el SEO, y no entender nada de cómo funciona el algoritmo de Google. Puede gustarte cocinar, pero pasarte siempre con la sal.

Puede que te encante hacer algo, y no tengas talento para ello ni remotamente. Y da igual cuánto lo ames. Si no das la talla, no la das. Y no hay más que hablar.

Tu coach puede decirte que des el 100% de ti mismo por hacer lo que amas, pero no. No va así. Para poder vivir de lo que amas, la gente debe querer pagarte por hacer lo que amas. Y si no tienes talento para hacer lo que amas, nadie te va a pagar por ello.

Es fácil de entender, ¿verdad?

Por suerte, tengo un corazoncito como Anticoach, y te voy a desvelar un secreto: Las personas tenemos múltiples talentos. Cosas que hacemos bien casi sin darnos cuenta y que nos resultan fáciles.

Ese tipo de cosas, que por resultarnos fáciles pensamos que jamás podrían darnos de comer, son nuestros talentos. Y tenemos varios. Malo sería que no ames ninguno de tus talentos.

Así que renuncia a cantar ópera, porque no tienes voz, y empieza a pintar acuarelas, si es aquellos para lo que tienes talento.

 

Las cosas malas ocurren

Cuarta verdad del Anticoach: Cuando quieres algo con todo tu corazón, al Universo no le importa un carajo.

Conviene que lo tengas claro, porque el hecho de querer algo con todo tu corazón, no va a hacer que todas las piezas del universo se alineen y se te sirva en bandeja. No funciona así.

Lo único que funciona es el trabajo. Si a trabajar duro quieres llamarlo “la fuerza del Universo”, me parece muy bien. Yo prefiero llamarlo “yo y mis ganas” (por no utilizar palabras un tanto más duras).

Y, además de lo anterior, como al Universo no le importa en qué andes metido, y cuánto te importe aquello en lo que andas trabajando, debes entender que las cosas malas seguirán sucediendo.

Así que no trates de luchar contra ellas. Mejor, lee Antifrágil, de Nassim Taleb, y aprende a salir fortalecido de esas cosas malas. De esta forma, no tendrás que lidiar contra ellas.

Y, sobre todo, no pierdas la fe en el Universo cuando ocurra algo malo. Es mejor que se la pierdas desde ya, porque, como te digo, el Universo no va a ayudar a que el valor medio del pedido de tu tienda online en Shopify aumente.

 

Puede que tu idea sea una basura

En este punto coincido con los coach, aunque ellos no lo dicen tan claro. Debes tener en cuenta que tu idea puede ser una basura, y que, por mucho que trabajes en ella, seguirá siendo una basura.

Por ejemplo, por mucho que aromatices el hielo, si lo estás vendiendo en Groenlandia, es raro que consigas crear un imperio. Sería mejor si hicieras lo mismo en Dubái. Es un simple ejemplo.

Hay malas ideas empresariales, y conviene que lo tengas en cuenta. El problema (y la gracia de todo esto) es que es muy difícil saber de antemano si una idea es buena o mala, porque no siempre es tan fácil como en el ejemplo anterior.

Pero, de momento, basta con que tengas en mente que tu idea puede ser una basura. Solo con que lo tengas presente, ya te tomarás de otra forma tu emprendimiento, porque, en algunos casos, cuando la empresa vaya mal, pensarás en ello.

Y, quién sabe, quizá continúes porque no te parece una basura, y todo vaya bien. Pero quizá te des cuenta de que, evidentemente, esa idea de vender libros de economía a niños no era algo como para hacerse rico.

 

Quizá no has nacido para ser emprendedor

Otra de las grandes verdades del Anticoach: Es posible (y, de hecho, probable), que no hayas nacido para ser emprendedor, sino trabajador.

Esto puede resultar duro para ti, porque, si estás leyendo este blog, supongo que, o tienes una tienda online en Shopify, o tienes intención de tenerla. Y, sin embargo, puede que no sea la mejor opción para ti.

En general, no obstante, la gente que visita este tipo de blogs tiene más probabilidad de ser emprendedor que aquellos otros que no los visitan (básicamente, porque ya están demostrando interés y formándose).

Pero, aun así, cabe la posibilidad de que no sea para ti. Y es duro decirlo en un momento como este, en el que parece que todo el mundo deba emprender, cuando, en realidad, solo es una estrategia para que parezca que bajan las cifras del paro.

Así que, deja que te lo diga con claridad: Puede que no valgas para ser emprendedor. Se necesitan características que no son frecuentes en las personas y, por ello, no todo el mundo lo es.

Al fin y al cabo, si cualquiera pudiera serlo, ¿por qué no lo es todo el mundo?

 

No tienes ninguna misión en la vida

La última de las grandes verdades que te voy a decir puede resultar chocante y, además, contradice a la mayor parte de los gurús: No tienes ninguna misión en la vida.

Y parece mentira que tengo que decirlo así, con tanta vehemencia, pero… ¿Cómo se le podría ocurrir a alguien que tiene una misión en la vida? Es de ser muy narcisista. Nadie tiene una misión en la vida.

Todos somos motas de polvo en el universo. ¿Cómo podría pensar alguien que tiene una misión en la vida?

Es más, conocí a un emprendedor al que le detectaron cáncer dos veces (no una, dos), y sobrevivió a las dos. Y el tipo decía que no podía aguantar la presión de la gente, porque le decían continuamente que si estaba vivo era porque tenía una misión en la vida.

Y el tipo no podía vivir con esa carga de tener una misión. ¡No hay ninguna misión!

Ese tipo lo que tenía que hacer era agradecer que había sobrevivido y vivir tranquilamente, disfrutando tanto como pudiera por si acaso le llegaba un cáncer más al cabo de los años (que puede suceder).

Así que vive como quieras, porque no tienes ninguna misión que cumplir. Que esa idea no te atormente.

 

Como puedes ver, el mundo y la vida, en ocasiones, son más complejos de lo que nos gustaría que lo fueran. Es imprescindible que desarrolles tu sueño (por ejemplo, el de hacer prosperar tu tienda online en Shopify), pero también conviene no perder la perspectiva realista.

¿Y tú? ¿Qué opinas de estas verdades que he mencionado? ¿Crees que no lo son? ¿Crees que no es recomendable mencionárselas a los emprendedores, o todo lo contrario? ¡Cuéntamelo en los comentarios y te responderé a la mayor brevedad posible!

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