La guía de Malcom Gladwell para comenzar un negocio: Lecciones de impresionistas, IKEA y Goldman Sachs

La guía de Malcom Gladwell para comenzar un negocio: Lecciones de impresionistas, IKEA y Goldman Sachs
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El libro más reciente de Malcom Gladwell, llamado David and Goliath, fue publicado el pasado mes de octubre.

Logra juntar interesantes historias e investigaciones psicológicas típicas de Gladwell. David and Goliat nos proporciona varios ejemplos de cómo las cualidades que percibimos como fortalezas pueden ser en realidad nuestras vulnerabilidades, y viceversa.

Aunque Gladwell raramente da consejos concretos para la gestión de una empresa, sus libros a menudo se clasifican como libros de negocios. Pero incluso si no puedes utilizarlos para entender la forma de calcular los flujos de caja o cómo registrar tu negocio para incorporarte en el mercado, podrías usar sus libros para pensar acerca de las operaciones de alto nivel.

Y así como su libro The Tipping Point puede ser utilizado como una guía de estrategia de negocios, David and Goliath se podría utilizar como guía para averiguar el tipo de negocio que deseas iniciar.

Gladwell escribe sobre una docena de historias en este libro en torno a un tema de "fortalezas engañosas". Escogimos tres de estas historias porque creemos que son particularmente útiles para el aprendizaje sobre el tipo de empresario que puedes y quieres ser.

La historia de los impresionistas franceses

¿Quiénes son esos impresionistas franceses? Quizá hayas escuchado al menos algunos de estos nombres: Monet, Cézanne, Renoir. Y seguramente has visto sus pinturas, ya sea colgadas en un museo o por encima de un sofá o en una sala de estar.

(Impresionismo, Sunrise, de Claude Monet, en el Musée Marmottan Monet)

Pero no siempre han sido famosos. De hecho, la mayoría de ellos pasaron los mejores años de su vida en la oscuridad y la pobreza antes de convertirse en los artistas más conocidos en el mundo.

Antes se les conocía como los impresionistas, un montón de artistas que pasaron la mayor parte de su tiempo hablando sobre pintura y arte en un café parisino. Ninguno de ellos había sido particularmente conocido y apenas podían encontrar a alguien que se interesara en comprar una de sus obras.

Eso es porque el mercado de las pinturas estaba regulado y el gusto oficial del arte fue completamente establecido por la Académie des Beaux -Arts, que desarrolló una exposición anual llamada The Salon. Esta exposición contaba con normas que regulaban lo que se podía considerar como buen arte. "Se esperaba que las obras fueran microscópicamente precisas, con un adecuado terminado y enmarcados totalmente, con la perspectiva correcta y todas las convenciones artísticas conocidas"

Traducción: Pinta grandes escenas de batallas o retratos de hermosas damas, con detalles realistas y siempre  en un marco adornado.

A los impresionistas no les gustaba esto. Querían pintar de otra manera, con diferentes tipos de escenas. Sus pinceladas eran cortas y rotas; utilizaron colores sin mezclar, revolviendo sombras con luces de color.  Gladwell describe sus pinturas de esta manera: "Pintaban la vida cotidiana. Sus pinceladas eran visibles pero las figuras eran indistintas".

(Avenue de l'Opéra, de Camille Pissarro, en el Museo Pushkin)

A The Salon no le gustaba eso y por desgracia para el grupo, todo el mundo prestaba atención únicamente a los pintores que fueran seleccionados para exponer en ese espacio, los cuales vieron su reputación y valor de sus pinturas ir en aumento. El resto encontró sus obras y a ellos mismos ignorados.

Un impresionista no podía tener sus pinturas en exhibición en The Salon. Eso significaba que no podían venderlas, lo que hizo que se inclinaran al apoyo el uno con el otro.  Monet estaba en quiebra y en un estado deplorable, tanto que Renoir tuvo que llevarle pan para que no muriera de hambre.

Y de repente, las cosas cambiaron.

Después de muchos años de tratar y tratar de tener un lugar en The Salon, el grupo cambio de táctica. En lugar de seguir tratando de ser parte de este lugar, abrieron su propia exhibición en uno de los pequeños salones de un edificio de oficinas.

Fue casi un éxito instantáneo. Los impresionistas se dieron cuenta de que ya no estaban encadenados por el gusto burocrático y su creatividad hizo varios movimientos crecer. Cada uno se volvió famoso. Si hoy quieres comprar alguna de sus pinturas, seguramente costarán más de mil millones de dólares.

(The Rehearsal, por Edgar Degas, en the Fogg Art Museum)

Esto es lo que puedes aprender de los impresionistas

Gladwell cuenta la historia de los impresionistas para hacer hincapié en el punto de que es mejor ser un pez grande en un estanque pequeño, que ser un pez pequeño en el océano.

Cuando todo el mundo quiere lo mismo, piensa tal vez en un premio o el título de una escuela en particular, o en una posición de poder, ya que la carrera se pone increíblemente competitiva.

La carrera es potencialmente destructiva. Claro, el prestigio es bueno si eres uno de los ganadores, pero muy pocas personas ganan cuando hay demasiados jugadores. ¿Qué es peor que competir hasta el cansancio y que al final ganes nada?

Trata de aplicar la lección de los impresionistas: hazte preguntas sobre las carreras que quieres competir, y no dejes que te encasillen tratando de obtener las mismas cosas que los demás quieren.

Entonces, ¿cómo se aplica esto a tu negocio? Bueno, tal vez debas evitar las tendencias que son grandes. Si eres un pequeño negocio, entonces tal vez quieras mirar más allá de poner un café o un estudio de yoga; si estás vendiendo en línea, tal vez hay mucha competencia en el tema de moda.

Por supuesto, esto no se aplica si sientes que has descubierto un gran secreto que nadie más está aprovechando. Pero la mayoría de las veces, la gente empieza estas empresas porque creen que el público está más familiarizado con los temas, por lo que es más fácil emplearlos, atraerán más clientes y los intereses de los inversores se verán beneficiados.

En la práctica, con tantos competidores, es difícil distinguir estos temas, ¿estás seguro de que quieres comenzar un negocio que cada día unas cuantas docenas de personas están empezando?

Toma la historia de los impresionistas como ejemplo y trata de ver si puedes encontrar tu propio nicho. Imitar a los demás no es siempre una estrategia ganadora. Encontrar un espacio que está subestimado, donde tienes cierta experiencia, es ideal para experimentar. Y si descubre algo que puede hacer crecer, quizá se convierta en un gran estanque un día.

Además, puedes tener consuelo del hecho de que los artistas tienen un gran número de lugares para mostrar y vender sus obras. Ya no necesitan el sello de aprobación de una autoridad oficial para obtener la atención del público.

Así pues, si eres un emprendedor, no entras en el campo de ser popular por consenso. Averigua fundamentos  y trata de encajar en un espacio que la gente aún no han descubierto.

(Mont Sainte-Victoire por Paul Cézanne, en el Philadelphia Museum of Art)

IKEA Ingvar Kamprad

Ingvar Kamprad fundó IKEA a la edad de 17 años en un pequeño pueblo de Suecia. Decidió a una edad temprana que quería ser empresario después de vender cerillos.

Con raíces en la estrategia de dropshipping, su negocio creció rápidamente. Pensó que los suecos rurales estaban pagando demasiado por sus bienes, y quería superar a las empresas más grandes en la entrega de productos a los clientes. Pronto se estableció en varios países.

Sin embargo, a mediados de los años 50’s, Kamprad se metió en problemas. Sus compañeros fabricantes de muebles estaban enojados por sus precios bajos y con envíos gratuitos, por lo que dejaron de hacer productos para IKEA. En ese momento, Kamprad se enfrentó a la ruina.

¿Cómo respondió? Buscando y transportando productos por partes a través del mar báltico a Polonia.

En ese momento, y estando en plena Guerra fría, Kamprad fue condenado por ese acto, enfrentando críticas severas. Pero eso no lo detuvo, se apegó a su estrategia y continuó construyendo IKEA. Creo que no es necesario mencionar lo que esa tienda significa actualmente. 

Gary Cohn, presidente y director de operaciones de Goldman Sachs

Gary Cohn se crió en los suburbios de Cleveland. Tenía dislexia y luchó durante toda su vida estudiantil. Era difícil ponerse al día con los otros estudiantes y sus padres lo llevaron de escuela en escuela. Cohn dice que su madre lloró una fuente de lágrimas cuando logró graduarse de la preparatoria.

Cuando tenía 22 años encontró un trabajo como vendedor de revestimiento de aluminio y marcos de ventanas en U.S. Steel en Cleveland. Un día tuvo tiempo libre y paseo por Wall Street.

Estaba junto a la entrada del World Trade Center cuando vio que alguien bien vestido necesitaba un taxi para ir al aeropuerto de LaGuardia. El hombre bien vestido parecía importante. Cohn se fue por un impulso y decidió hablar con él; en realidad no necesitaba ir a LaGuardia, pero preguntó si podían compartir el taxi.

El extraño pasó a ser un alto ejecutivo de Wall Street que se encontraba en una semana de contrataciones. Cohn no tenía ni idea de cuáles eran las opciones, pero tampoco el hombre bien vestido. De alguna manera Cohn logró hablar a su manera de una oferta de trabajo con alguien que estaba contratando personal y tenía una vacante de operador de opciones.

Cuando llegó a casa, estudió opciones como si nunca hubiera estudiado antes. Y cuando terminó de leer varios libros sobre la teoría de las opciones, continuó con el comercio. Y era bueno en eso. Cohn emergió de las filas y en la actualidad es el presidente de una compañía que ahora maneja $912 mil millones en activos.

Lección: No tengas miedo

¿Por qué estamos relacionando la historia de Gary Cohn con la de Ingvar Kamprad? Simple, porque demuestran la lección de Gladwell que denomina "desagrado".

El desagrado no es a menudo considerado como una virtud. Pero este libro gira en torno a la idea de que las fortalezas pueden no ser lo que parecen.

Gladwell explica:

"Fundamentalmente, los innovadores deben ser desagradables. Por desagradable no me refiero a repulsivos, sino a personas dispuestas a tomar riesgos sociales, a hacer cosas que otros no podrían aprobar. Esto no es fácil. La sociedad frunce el ceño en desagrado. Como seres humanos estamos conectados para obtener la aprobación de los que nos rodean. Sin embargo, una idea radical y transformadora no va a ninguna parte sin la voluntad de desafiar lo convencional".

La mayoría de la gente no piensa en trasladar la producción a un país enemigo durante la Guerra Fría. No muchos pueden hacer frente a la desaprobación social. Pero a Kamprad no le importaba. Fue un pionero en el mercado del mobiliario y no le importaba ser condenado por sus compañeros en la industria del mueble. Se atrevió a enfrentarse a la opinión pública en la producción de envíos al extranjero.

Y vamos, ¿cuántas personas podrían saltar en un taxi con un extraño y emerger de ella con una oferta de trabajo como operador de transacciones?

Estas son tareas difíciles para cualquiera de nosotros. No sólo se requiere tener coraje, se requiere la capacidad de pasar por alto las opiniones convencionales.

Si deseas iniciar un nuevo negocio, no te limites por las opiniones convencionales. Piensa en cómo puedes hacer tu propia marca.

Por ejemplo, pregúntate qué tipo de ideas nadie quiere para usarlas como un posible negocio. Ten en cuenta que nadie quería computadoras en casa hasta que Steve Wozniak y Steve Jobs empezaron a construirlas. Facebook no es el primer sitio de redes sociales: Friendster existió antes, y antes de que Reid Hoffman se uniera a PayPal y fundara LinkedIn, comenzó un sitio de citas que fracasó. 

(Young Girls on the Riverbank, por Pierre -Auguste Renoir , colección particular )

Conclusión

Los impresionistas desafiaron los límites definidos oficialmente del buen gusto, que iban en contra de la multitud, y fundaron nuevos movimientos en el arte. Ingvar Kamprad desafió a la opinión pública y construyó una de las empresas más grandes y más distintivas en el mundo. Y Gary Cohn totalmente ignorando las convenciones sociales consiguió subir a la cima de un enorme banco de inversión de Wall Street.

Estas son formas de espíritu empresarial. Echa un vistazo de cerca a sus supuestos y creencias, y tal vez encuentres algunos que están fuera de temporada. Ve los nuevos tipos de negocios que están disponibles para ti y que puedes llevar a cabo. Recuerda, a menudo es mucho mejor ser un pez grande en un estanque pequeño que un pequeño pez en un estanque grande.

Acerca del autor

Dan Wang es Content Specialist en Shopify. Conoce más sobre Dan en Twitter

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