Consejos para emprendedores: cómo salvarte de tu propio éxito

Consejos para emprendedores: cómo salvarte de tu propio éxito

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“Lo que hace especial a Pixar es que sabemos que siempre vamos a tener problemas, muchos de los cuales escondemos de nuestra audiencia; trabajamos arduamente por no compartirlos, aunque eso signifique sentirnos incomodos; y que, cuando se nos cruce un problema, vamos a poner todo nuestro esfuerzo en resolverlo”

– Ed Catmull, Presidente de Pixar Animation y Disney Animation

Son muy pocos los nombres que son sinónimos de éxito, y Ed Catmull es uno de ellos.

El presidente y fuerza creativa detrás de Pixar y Disney Animation Studios tiene 20 años en esta industria, durante los cuales ha obtenido uno que otro éxito profesional: catorce películas número uno, $7 mil millones en ventas de boletos y treinta premios de la academia.

Debido a que en el 2014 lanzó Creativity, Inc.: Overcoming the Unseen Forces That Stand in the Way of True Inspiration, se ha establecido como uno de los innovadores más importantes, emprendedor y líder.

Claro, probablemente esto ya lo sepas.

Lo que probablemente no sabes… es que Ed Catmull también es humano.

¿Suena algo extraño decirlo, verdad?

La verdad es que no queremos que olvides que es una persona real, independientemente de su éxito.

Verán, algo que sucede comúnmente cuando una persona alcanza un nivel de éxito, como el que Ed ha experimentado, es que este éxito en realidad se puede convertir en un problema.

Sin importar si tu negocio apenas alcanzó el status de empresa, ha experimentado su primera venta, acaba de tener el lanzamiento de una nueva línea de productos o ha recibido una importante ronda de financiamiento (Shark Tank u otro), ese éxito puede inundar tu cerebro con endorfinas, que podrían ser el mayor obstáculo para volver a tener un éxito similar.

Ed escribió algo relacionado cuando por primera vez pisó Silicon Valley en 1979:

“No podía haber llegado en un momento más dinámico y volátil. Vi como muchas startups se consumieron por su propio éxito y después desaparecieron”.

“Gradualmente un patrón comenzó a emerger: alguien tenía una idea creativa, obtenía fondos, contrataban muchas personas y desarrollaban y vendían un producto que atraía la atención de las personas”.

“El éxito inicial atrae más éxito… especialmente recuerdo esta confianza. Los líderes de esas compañías irradiaban un nivel de confianza supremo”.

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Imagen vía Amazon.com

Es un cuento clásico: un fundador tiene una idea, la idea encuentra financiamiento y el fundador siente que controla el mundo.

Solo que ahí no acaba la historia, porque Ed notó algo bastante interesante…

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“¡Dun, dun…dun!”

“Existen algunas compañías que hicieron algo realmente estúpido, no solo en retrospectiva, pero obviamente estúpido con el tiempo”.

El resto de Creativity Inc. está enfocado en responder una pregunta fundamental: ¿Por qué? ¿Por qué esos titanes brillantes, creativos y que hasta tienen su propia portada en las revistas más importantes firman su sentencia de muerte profesional?

Ante el riesgo de darles algunos spoilers, la respuesta es bastante simple: esos líderes dejan de ser humanos. Se convierten en solo expectativas de su propio éxito. Y los resultados son desastrosos.

En otras palabras, el éxito en el presente es casi siempre nuestro mayor obstaculo para el éxito de tu futuro.

Ese es una de las más grandes ironías de la vida, tanto profesional como personal. Y la única manera de combatirla es aprender cómo salvarte de tu propio éxito. A continuación de compartimos algunos de sus consejos para emprendedores.

1. Date el permiso de estancarte

Los humanos tenemos una tendencia constante a estancarnos en algún punto.

Quizá sea algo bastante difícil.

Al menos creamos algo, pero no muy bueno. De hecho, mientras más creativos y productivos seamos, más difícil será nuestra vida.

Este principio está tan ampliamente aceptado en las primeras etapas de desarrollo de negocios, que la comunidad ha consagrado la frase: “Falla al inicio. Falla rápido. Falla a menudo”.

Aunque en el próximo punto hablaremos del fracaso en sí, lo que es vital para agarrar impulso es que no sólo es fundamental al inicio de tu negocio; es mucho más importante cuando ya has alcanzado una meta.

A raíz del enorme éxito que tuvo Toy Story, Ed describe la necesidad que sintieron de aspirar a ser perfectos:

“Poco tiempo después, nos dimos cuenta que nuestras películas eran horrendas”.

“Esa es una evaluación contundente, lo sé, pero elegí esa frase porque decirlo de una manera más suave no logra expresar lo mal que son en realidad las primeras versiones. No estoy tratando de ser modesto o humilde”.

“Las películas de Pixar no son buenas al inicio, y es nuestro trabajo hacer que lo sean; de aspirar, como digo, a pasar de ser un asco a “no tan mala”.”

Después de un mega éxito, esta idea es especialmente importante.

La expectativa de vida de los resultados anteriores no sólo es desalentadora; en realidad puede ser aplastante. El perfeccionismo comienza a hacer aparición. Nuestro ego se hace cargo de todo desde este punto. Empezamos a creer nuestras propias críticas y de repente, todo lo que hacemos –de principio a fin– desaparece y solo existe lo que nosotros decimos que está bien.

Por otra parte, el perfeccionismo nos hace pensar en blanco y negro. Si no estamos logrando lo que esperamos de nosotros mismos, comenzamos a sentirnos sin valor alguno. Quizá hayan oído la frase “cualquier cosa vale la pena hacerse, mientras se haga bien”.

Es algo sin sentido. La realidad es que para que te salves de tu propio éxito necesitas adaptar la frase de “cualquier cosa vale la pena hacerse, se haga bien o mal”.

¿Por qué?

Debido a que solo cuando te das permiso de fracasar –de hacer las cosas mal– te permites sobreponerte al perfeccionismo.

En etapas posteriores a la idea, el perfeccionamiento puede ser una ventaja pero cuando se trata de poner manos a la obra en lo que viene, mata.

2. Anticipa y permite fracasar

Naturalmente, esta segunda lección fluye directamente de lo que antes mencionamos.

Sin embargo, si bien podemos permitir que nos equivoquemos al inicio de un proyecto, un rotundo fracaso es otra bestia que no puedes liberar. Esto lo explica Ed a continuación:

“Uno de los mayores obstáculos es el miedo, y mientras que el fracaso viene con el territorio, el miedo no debería estar presente”.

La meta es eliminar la relación entre el miedo y el fracaso para crear un entorno en el que cometer errores no sea motivo de pánico para tus empleados.

¿Cómo estar paralizado de miedo puede convertirse en una experiencia de aprendizaje constructivo? Comienza contigo, el líder:

“Si nosotros, como líderes, podemos hablar de nuestros errores, hacemos que sea algo seguro para los demás… ser abierto sobre los problemas es el primer paso para aprender de ellos. Mi objetivo no es no generar temor, porque es algo inevitable… lo que quiero hacer es que no tome el control de nuestras vidas”.

Aceptar el fracaso es esencial, porque cuando tienes miedo a fracasar, evitas los riesgos. Decides tomar un camino seguro, el que “sabes” que va a producir resultados positivos. Y si hacemos eso como líderes, nuestra organización va a seguir ese ejemplo.

Por otro lado, Ed proporciona lo que él llama una “mejor y más entendible interpretación”

“El fracaso es la manifestación de aprender y explorar. Si no has experimentado el fracaso, entonces estás cometiendo un grave error: estás haciendo todo impulsado por el deseo de evitar fracasar. Y para un líder en particular, esta estrategia es una condena al fracaso”.

Todo lo que se ve bien en la superficie, puede no ser siempre así en realidad, Sin embargo, se necesita valor para poner este tipo de ética en acción.

Uno de los ejemplos más viscerales que Ed nos compartió fue cuando por un error en el sistema de Pixar –posiblemente por un error humano– 90% de Toy Story 2 fue borrado. Mientras que la película logró ser restaurada debido a una copia de seguridad personal de un empleado, la “verdadera lección”, fue:

“No nos gastamos tiempo en ver quién había tenido la culpa”

Sorprendentemente, la única cosa que todo el equipo de Pixay y Ed no hicieron fue “encontrar a la persona responsable”.

Twyla Tharp, el famoso coreógrafo de danza moderna, capturó los peligros de evitar el fracaso. “Si solo haces lo que sabes hacer muy muy bien, entonces probablemente producirás un error que no solo te va a estancar; hará que tu trabajo se sienta menos interesante, lo que provocará un sentimiento de fracaso”.

3. Admite que podría estar mal

La humildad es una cualidad poco común, sobre todo en personas sumamente exitosas.

Sin embargo, la humildad –como empresario – suele ser una clara ventaja competitiva. De acuerdo con un estudio realizado por la Foster School of Business de la Universidad de Washington, la gente humilde suelen ser los mejores líderes, y es más probable que sean de alto rendimiento, tanto en su entorno individual como en el trabajo en equipo”

Lo que es más importante, según lo que Jim Collins menciona, es “el factor X del liderazgo, que no es la personalidad de la persona, sino su nivel de humildad”.

Esto significa algo más a profundidad. La parte más difícil de superar en nuestro éxito se reduce a una sola palabra: orgullo. El orgullo es el primero de los siete pecados capitales por una poderosa razón. El orgullo envenena nuestras relaciones, nos hace arrogantes, condescendientes, y sobre todo ciegos ante nuestros defectos y errores de pensamiento.

En relación a esto, Ed menciona lo siguiente:

“Los líderes exitosos se enfocan en una realidad en donde sus modelos pueden salir mal o incompletos. Solo cuando admiten que no saben todo, se puede esperar aprender”

Sin embargo, el orgullo y el poder de manifestarse es sorprendente, aun de las maneras más sutiles.

Por ejemplo, Catmull utiliza el formato de reunión original de Pixar y cómo han logrado tener un flujo jerárquico no intencional:

“Los que estaban sentados en el centro de la mesa rectangular (tarjetas con nombres incluidos eran los más “importantes”; los demás participantes podían sentarse alrededor. Esto desalienta la unión en las conversaciones, que contradice la creencia de Pixar.

Por casualidad, descubrieron que sentados alrededor de una mesa cuadrada permitía un flujo de información más libre, y una mejor interacción. Todos los miembros del equipo se sentían seguros e incluidos.

Después de esta experiencia, Ed se dio cuenta de lo sencillo que era cambiar el diseño de la habitación y luego eliminar esas tarjetas con nombres. Esto cambió por completo la dinámica de las propias reuniones.

Esto también se aplica en el proceso de contratación:

“He implementado la política de tratar de contratar a personas que son más inteligentes que yo”. “Los beneficios obvios de personas excepcionales son que van a innovar, sobresalir y por lo mismo harán que la empresa y tú luzcan bien. Tomé el riesgo, y el riesgo generó excelentes beneficios, incluyendo tener un equipo comprometido”.

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Imagen vía Wired.com

Este es uno de los legados que Ed ha producido y dejado en Pixar. Este tipo de compromiso profundo se basa en el principio de que a pesar del gran éxito obtenido, puedes estar equivocado en todo.

El éxito es el problema

Aunque suena contradictorio, el éxito del pasado es uno de los grandes retos a futuro.

Esto se debe a que nuestros éxitos del pasado:

  1. Crean expectativas que no nos permiten estancarnos en alguna tarea.
  2. Aumentan nuestro miedo a fracasar.
  3. Aumentan nuestro ego, por lo que es casi imposible admitir que podríamos estar equivocados.

Éxito –especialmente el éxito masivo – nos hacen inhumanos.

Así que sí, Ed Catmull es un innovador, emprendedor y líder. Pero más allá de eso, Ed Catmull es también un ser humano.

Y tú también deberías serlo.

Acerca del autor

Aaron_autorAaron Orendofrr contribuye en sitios como The Huffington Post, Lifehacker, Entrepreneur, Business Insider, Fast Company y más. Síguelo en Twitter.

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